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PUBLICACIÓN EN DIGITAL DE LAS MEMORIAS DE CIPRIANO MERA

 

El año 2006, tras la edición por primera vez en España de las memorias del «viejo», glosábamos el hecho con el artículo que abajo se reproduce en nuestra revista El Solidario nº 12,  y que hoy con la reedición en digital, que ponemos a disposición de todos, queremos recuperar.

La publicación, como ya es habitual en nuestro sitio web, puede obtenerse tanto en pdf como en epub en nuestra Biblioteca del Ateneo virtual Nacho Cabañas, entre los Libros publicados por Solidaridad Obrera.

Se ha cambiado la cubierta para esta edición en digital, y se han sustituido y añadido algunas fotos.

Que Vds. lo disfruten.

 

MORTUOS VOCO, VIVOS PLANGO


El anarquismo tuvo que luchar contra la enemistad de los socialistas autoritarios, como igualmente contra la falta de tolerancia de aquellos otros «anarquistas», que no creen mas que en una sola manera de concebir la anarquía, y que por eso se sienten adversarios de sus camaradas más próximos de otras tendencias,
no reconociendo válida, más que una sola doctrina anarquista: la de ellos.

Max Nettlau: Historia de la anarquía

 

En la alta edad media, acostumbraba a ponerse en los campanarios de iglesias y abadías, una arcana inscripción en «lengua culta», referente a la función social de los sonidos y melodías irradiadas desde aquellos recintos, que rezaba: Vivos voco, Mortuos plango, que en el vulgar idioma romance que está escrito este texto, tiene el significado de Llamo a los vivos, Lloro a los muertos.

Evidentemente no es ese el título, ni las intenciones de este escrito, que viene a reseñar la reedición, aunque no con tañido de campanas, de las memorias y recuerdos, del viejo y querido militante. Título, en nuestro caso, que en el viejo castellano secular de Tetuán de las Victorias, donde vió la luz Mera, vendría a significar algo así como Invoco a los muertos, Lloro por los vivos.


VIVOS VOCO

En primer lugar, habría que agradecer aquí a Valentín Figueres, el haber realizado, la llamada a los vivos, ya que sin él, el libro, habría sido indudablemente reeditado; pero inevitablemente de otra forma. Tan es así, que lo primero que sorprende, es que la obra, venga avalada por una sustanciosa representación de organismos o entes del movimiento libertario, en una mezcolanza en la que se entrecruzan todas las tendencias y están representadas todas las posiciones; y que mas allá de lo circunstancial, llega a hacernos pensar, que si Cipriano consiguió reconciliar momentáneamente en su propio funeral, hace treinta años, a las distintas banderías confederales, hoy ha vuelto sorprendentemente a repetir el antiguo milagro, en torno a la reedición de su pequeño libro.

Y es que claro, no en vano, Mera es uno de los militantes más queridos y reconocidos por todas las tendencias y organizaciones que se reclaman del anarcosindicalismo, ya que él fue el gran luchador por la unidad de todas ellas. ¿No será, acaso, que todas esas tendencias reconocen en él, aquello que les falta?

MORTUOS PLANGO

Retornar a Cipriano de las profundidades del Erebo, o al menos, recuperarle en sus vivencias; volverle a revivir en la memoria, es lo que se intenta con la reedición del libro y el resto de proyectos que hay en marcha, como son la edición de sus diarios, o la recuperación de su voz, narrando su intervención en la Batalla de Guadalajara en un documento impagable, así como la realización de un documental cinematográfico sobre su paso por el tiempo.*

Algo que desgraciadamente, no podrá hacerse ¡ay! con tantos otros que sufrieron igual, o peor suerte.

¿Qué pensaste Cipriano al saber que Feliciano Benito, compañero, y comisario del IV Cuerpo de Ejército, pudo salvarse de morir fusilado por quinientas pesetas, o como diríamos hoy, por tres cochinos euros?

¿Qué pensaste de Val, de ese del que escribiste en tus memorias, que era uno de los militantes mas apreciado y querido, cuando allá por los años cincuenta abandonó la Organización, harto ya de estulticias?

Y de esos otros, los de los campos de concentración, los fusilados, los muertos en vida en las prisiones, o los que cayeron con Ponzán, Sabaté, Facerías...

¿Se merecían el panorama de la Organización en el exilio? ¿Merecen el presente? ¿Lucharon para esto?

Mas dejemos de llorar a los muertos, y vayamos a lo que nos atañe.

La reedición del libro, adopta un formato distinto al de la vieja publicación de Ruedo Ibérico, no solo en el aspecto externo o la envoltura del producto, sino en los contenidos que complementan y acompañan la narración del «viejo».

No obstante, si de esos complementos, hubiera que resaltar algunos, habría que mencionar sin duda alguna, las aportaciones propias de Cipriano, rescatadas de sus diarios y de su correspondencia, entre las que nos apuñalarán frases como esta: Prefiero ser el engañado, y no ser yo el que engañe. O esta otra: Este maldito exilio es el que me ha enseñado, en parte, a conocer a los hombres (!!!).

Resaltar asimismo las aportaciones realizadas por Francisco Olaya, y por Renée Pradas. Aportaciones entrañables ambas por su relación con Mera, y por su vinculación con este libro.

El primero, Olaya, autor que realiza el Prólogo de la nueva edición, o Preámbulo, como él mismo quiere denominarlo, fue requerido en su día por Cipriano, para escribir la obra; proyecto que Olaya desestimó, por los motivos que ahora explica.

La segunda, Renée, fue la «amanuense» discreta y reservada; la persona que mecanografió aquello que Mera iba dictando, entresacado de sus recuerdos y sus notas. La que proporcionó la materia prima, que hizo posible que Manuel Fabra pudiera finalmente poner en orden todo aquello, y componer un libro.
Ella nos cuenta, como conoció a Mera; él ya casi mayor, ella, casi una niña, en aquel mítico mayo parisino en el que tantas gentes presintieron la playa bajo los adoquines de Montmartre.

 

MORTUOS VOCO

Todos hubiéramos querido que la Parca, hubiese retrasado un poco más, -tan solo un mes-, la acción de su guadaña. Pero Cipriano tuvo suerte al fin y al cabo, pues si no consiguió, por unos días, ver al dictador muerto, murió con el calor de todos aquellos que llegaron a apreciarle, esos otros que se odiaban entre sí «tan cordialmente».
¡Cuantos otros fueron odiados también hasta en la muerte!

Para evocar al que se fue, traerle hasta el presente, hacerle nuestro, no basta revivir su trayectoria, hay que pensarle, rememorar o conocer su imagen. Es por esto que el libro se acompaña asimismo de una pequeña colección iconográfica en la que se echan en falta ¡ay!, retratos y fotografías anteriores al clamor de la guerra, y es que incluso de las fichas policiales de los años veinte y treinta, han desaparecido, conservándose tan solo las huellas digitales.

También para evocarle, rememorar su vida toda entera, los complementos, tanto apéndices, como anexos documentales aportados, han sido incrementados notablemente sobre los de la vieja edición, tratando de completar el ciclo vital que Mera no nos narra; cubriendo así el exilio francés, esa etapa de Cipriano, que tanto nos fascina en el presente, donde el viejo confederal se nos desborda dando lecciones de anarquismo, que aclaran el pasado, contrastan el presente, y que tanto nos pueden servir en el futuro; y porque no decirlo, también en la eterna polémica con aquellos «anarquistas», que continúan creyendo que la anarquía es solo la de ellos; que tienen la patente, que está todo pensado...

 

VIVOS PLANGO

La reedición, como insinuamos antes, está hecha por los pobres, o si queremos llamarlo de otro modo, por los desposeídos. Aquellos por los que Cipriano luchó toda su vida. Baste recordar eso, solo para darse una idea del cariño que se ha puesto en el trabajo editorial del libro. Libro que servirá no solo para dar a conocer su figura a las nuevas generaciones, pues estamos seguros que muchos veteranos militantes “adosarán” el nuevo tomo al viejo, no solo por lo que la presente edición pueda aportarles, sino simplemente para poder realizar el rito eterno de volver a reencontrarse con los viejos amores bajo la luz renovada por los años.

Porque, digámoslo ya, a Cipriano se le ha querido siempre.

Hoy, treinta años ha, de la desaparición del viejo compañero, la situación desgraciadamente sigue siendo la misma, pues aunque los pretextos son distintos, el movimiento sindical libertario, continúa dividido. Los viejos rencores, actualmente pretextados en distintas estrategias, prolongan la vieja fractura de la organización madre que se inició en «las Galias» en los años cuarenta, y que solo ha conocido los pequeños reencuentros de los años sesenta, y de finales de los setenta, del pasado siglo del anterior milenio, aunque no exentos de problemas y de desavenencias.

Es por eso que hoy, volver a reunirse desde todos los ángulos -o casi-, y todas las tendencias -otra vez, o casi-, para intentar traer a la vida los recuerdos del viejo confederal, es un acto tan importante y oportuno, ya que renueva la lucha por la unidad y la concordia, tan queridas del viejo compañero.

¿Quizás sea este el inicio del camino del definitivo reencuentro?

Dejemos de soñar...

¿Sabías, Cipriano, que Aldabaldetreco, «Trecu», murió "de hambre" en su exilio mexicano, allá en los años sesenta?

Aunque voces insidiosas desde la letra impresa, no dejan de gritarnos, que la realidad es que murió de pena; pero no por España, pues nunca tuvo patria, sino por su Organización... desvencijada y rota.

Vivos plango.

C. Carretero

 

 

* El documental titulado Morir de pie, las guerras de Cipriano Mera, puede visionarse desde el apartado Documentales de la sala de Proyección; y una pequeña muestra de la voz de Cipriano referente a la narración de la batalla de Guadalajara puede escucharse en Los ecos de la voz de la Fonoteca, ambas en el Ateneo Virtual de este sitio web. Quizá la narración completa de ese evento, nos decidamos algún día a recuperarla.